Una nueva normativa sobre la eficiencia energética obligará a que los edificios construidos a partir del 31 de diciembre de 2020 tengan que ser altamente ecológicos, tener elevados niveles de ahorro energético y estar alimentados en gran medida por fuentes de energía renovables. Según el acuerdo alcanzado por el Parlamento Europeo y el Consejo en esta materia, los edificios públicos deberán cumplir estos requisitos dos años antes, y la Unión Europea podrá financiar en parte los cambios necesarios para ajustarse al texto comunitario.
En este sentido, el sector público debe dar ejemplo de aquí a finales de 2018 usando o alquilando sólo este tipo de edificios, y reconvirtiendo el parque existente para que se adecuen a la norma "cero energía".
El Consejo ha tenido en cuenta las enmiendas presentadas por el Parlamento que exigen a los Estados miembros elaborar planes nacionales para aumentar el número de edificios ecológicos y explicitar a mediados de 2011 los incentivos financieros u otras medidas para garantizar la transición hacia un tipo de construcción que consuma menos energía.
Reemplazar los sistemas de calefacción contaminante
Los edificios actuales deberán mejorar su competencia energética acometiendo importantes renovaciones y los Estados tendrán por tanto que animar a sus propietarios a aprovechar la ocasión para instalar contadores inteligentes y remplazar los sistemas de calefacción más contaminantes, las tuberías de agua caliente y la climatización por alternativas más ecológicas.
Se establecerá también un sistema de homologación para medir la eficacia energética de los edificios, certificados que serán obligatorios para los construidos, vendidos o alquilados y para los que tienen más de 500 metros cuadrados destinados a la Administración y a la atención al público. Cinco años después de la entrada en vigor de esta legislación, la superficie se rebajará a 250 metros cuadrados.
Las viviendas inferiores a 50 metros no están obligadas a cumplir la normativa
Están excluidos del ámbito de aplicación de la normativa las viviendas pequeñas de menos de 50 metros cuadrados, las residencias de vacaciones que se usan menos de cuatro meses al año o cuyo uso es inferior al 25% del consumo de energía anual. Así como, los edificios destinados a actividades religiosas, los que se utilizan durante dos años o menos, las fábricas, talleres e instalaciones agrícolas con poca demanda energética y los edificios históricos protegidos.
El texto de compromiso acordado tiene que ser ahora aprobado formalmente por el Consejo para que el Parlamento le dé su aprobación definitiva a principios de 2010. Una vez publicado en el Diario oficial de la UE, los Estados miembros tendrán dos años para adaptar la nueva directiva a sus legislaciones nacionales.
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